Con cada versión, BFC GAMES dejó de ser una competencia para convertirse en un ritual: un punto de encuentro donde el deporte, la disciplina y el orgullo se cruzan. No creció solo en números; creció en propósito. Se hizo más grande el grito del público, más pesado el hierro, más larga la jornada… y más seria la responsabilidad.
Fue entonces donde llegó el salto: el momento en que BFC GAMES entendió que no basta con competir; hay que producir una experiencia. Empezaron a aparecer los detalles que separan a un torneo de un espectáculo: el orden, el show, el ritmo, el jueceo, la logística, el cuidado del atleta. Se empezó a construir un monstruo operativo desde la edición siguiente: 12 horas de competencia, 37 boxes, 7 departamentos, miles de personas y un desafío que pocos imaginan cuando ven el evento desde la grada: mover, montar y coordinar más de dos toneladas de equipos como si fuera una coreografía. Y detrás de esa coreografía, un ejército silencioso: staff, jueces, fisioterapeutas, médicos, seguridad, equipo de fotos y videos. Gente que no busca aplausos… pero sin la cual no hay historia.
Porque BFC se volvió eso: una historia construida por muchos.
Y cuando el evento se consolida, la vara ya no la pone Bolivia. La vara la pone el continente. En 2024, con el nombre TIGO BFC GAMES, BFC entra a una nueva etapa: la etapa donde no solo se participa, se representa. Empieza a llegar el atleta que viaja, el atleta que sueña con medirse contra los mejores, el atleta que quiere probarse a sí mismo en el escenario más grande, el atleta que quiere vivir la experiencia de competir lado a lado de atletas con el mas alto nivel nacional e internacional. La competencia se vuelve vitrina. La tribuna se vuelve fuego. Y la ciudad se da cuenta: esto ya no es “un evento de CrossFit”. Esto es un movimiento!
Y en 2025, el crecimiento deja de ser un discurso y se vuelve un dato imposible de ignorar: más de 670 atletas. Categorías para todos los niveles, desde Teens hasta Élite, desde Scaled hasta Masters. Individuales y equipos. Un campeonato que abre puertas, que suma formatos, que crece sin perder el alma. Y el estándar sube aún más: más de 60 personas de staff, 30 jueces nacionales e internacionales, más de 30 fisioterapeutas, 2 días de competición, 2 canchas en simultáneo y un liderazgo técnico que marca respeto: un Head Judge de referencia en Sudamérica. Todo esto con una obsesión clara: que el atleta sienta que su esfuerzo vale, que su preparación tiene un escenario digno, que su familia puede verlo con orgullo y decir: “ahí está, mirá lo que logró”.
Porque BFC no trata solo de ganar. Trata de transformarse.
Detrás de cada número hay algo que no se mide en Excel: el chico que por primera vez se animó a competir; la mamá que grita con lágrimas en los ojos; el equipo que se abraza cuando el cuerpo ya no da; el atleta que se derrumba al terminar el último WOD y entiende que no se rompió… se reconstruyó. Eso es lo que vuelve grande a BFC: no es la tarima. No es la luz. No es el sponsor. Es el significado.
Hoy, BFC sigue avanzando con la madurez de los que ya demostraron y la ambición de los que todavía sueñan. Se proyecta en sede grande, en formato grande, en experiencia de varios días. Se prepara para recibir más atletas, más público, más país. Pero sobre todo, se prepara para sostener lo más difícil: la promesa original. La promesa de que aquí se compite con nivel, se vive con intensidad y se respeta a la comunidad.
Porque al final, BFC es una respuesta.
Respuesta a los que decían “aquí no se puede”.
Respuesta a los que necesitaban un lugar para medirse.
Respuesta a una comunidad que quería sentirse parte de algo más grande.
Y eso es lo que BFC construyó: un escenario donde Bolivia no solo entrena… Bolivia se muestra. Un evento donde el esfuerzo tiene sentido. Donde cada repetición cuenta. Donde cada grito empuja. Donde cada edición deja una marca.
BFC no creció por casualidad. Creció porque la gente lo sintió suyo.
Y cuando algo es de la comunidad, no se detiene: se vuelve historia. Marcando un antes y después en la historia del Fitness, la puesta en escena Deportiva mas grande de Bolivia.